La vida presenta muchas cosas por las cuales preocuparse, desde el desempeño de un niño en la escuela hasta la próxima presentación en el trabajo. Para la mayoría de las personas, las preocupaciones desaparecen con el paso del tiempo, pero para otros, éstas se vuelven excesivas y persistentes, y continúan cada día, quizás todo el día. Preocupaciones como éstas son síntoma de un problema de salud mental.
Con el elevado número de desempleados en el mundo, es probable que conozcas a alguien —quizá incluso un miembro de la familia — que perdió su trabajo. Perder el empleo puede desencadenar muchas emociones: pérdida de la identidad, preocupaciones sobre la posibilidad de encontrar otro trabajo y el manejo de las finanzas mientras lo hace, y sentimientos de soledad, enojo, frustración y pena ante la pérdida.
No es sano estar solo. Los estudios muestran que la soledad afecta tu capacidad para recuperarte de la enfermedad e incluso puede contribuir a una muerte prematura.
Los científicos piensan que es probable que las jaquecas por tensión sean producto de cambios en ciertos compuestos químicos cerebrales.
Quizá pienses que la espiritualidad sólo consiste en ser religioso, pero en realidad es un concepto mucho más amplio.
Por el Dr. David Hayes, Director de la División de Enfermedades Cardiovasculares de
Gracias a los teléfonos celulares, mensajes de texto, correos electrónicos, blackberrys y localizadores, uno puede comunicarse casi con cualquier persona, en cualquier momento y lugar.
Acabas de sufrir un revés en tu vida personal – un desaire de un amigo, una pelea con tu cónyuge.
La indigestión – acidez, inflamación o náuseas – es común. Muchos de los productos que se anuncia en la televisión afirman ayudarte a aliviar los problemas digestivos. Pero, ¿en realidad funcionan? ¿Son la mejor línea de defensa? ¿Hay estrategias de autocuidado que puedas utilizar en su lugar?